MI SEGUNDO AÑO DE VIDA: COMIENZO A MOVILIZARME

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Que puedo hacer

¿Qué puedo hacer a esta edad?

Ahora, exploro el mundo de manera rápida. Busco conocer cada vez más lo que me rodea: toco y agarro todo lo que está a mi alcance y así conozco la forma, el tamaño y el color de los objetos.

Expreso con frecuencia diversas emociones: alegría, rabia, enojo, miedo, tristeza, afecto. Te muestro las cosas que me interesan. Intento tener la atención de todas las personas importantes solo para mí. Hago muchos berrinches para conseguir lo que quiero. En esas ocasiones, recordá ser claro y paciente en los límites.

Busco ayuda cuando necesito, sobre todo en situaciones que no puedo resolver, nuevas o amenazantes. Puedo tolerar periodos más largos de separación de mi mamá o de otro adulto importante para mí. A finales de esta edad, puedo jugar al lado de otro niño o niña, pero sin hacer contacto.

Me muevo mucho a esta edad: camino y puedo correr solo o sola, por eso voy de un lado a otro. Tengo buenos movimientos en brazos y manos: me gusta poner juguetes uno sobre otro y construir torres con diversos objetos (cubos, piedras); tirarlos, y luego sacar cosas de los cajones, dibujar, hago rayas y círculos moviendo mis manos.

Comprendo instrucciones sencillas y breves, y comienzo a buscar nuevas estrategias de solución de problemas sencillos (por ejemplo, intento trepar para atrapar lo que antes no alcanzaba).

Puedo prestar atención a cuentos cortos, incluso te pido que me cuentes muchas veces las mismas historias o canciones.

Al final de esta etapa, puedo imitar movimientos, risas, gestos, sonidos de personas de nuestra familia, de otros adultos, niñas o niños conocidos, sin que ellos estén frente o cerca mío.

Que pueden hacer

¿Qué pueden hacer para acompañarme?

Es importante que me des un ambiente en el que sienta seguridad y que me permita actuar con confianza. Ampliame las posibilidades de relación con las personas llevándome a algún servicio infantil, por ejemplo, guardería, Mitã Róga, Centros de Bienestar de la Infancia (Cebinfa), a cualquier otro centro infantil, grupo de juegos que haya en la comunidad, al parque o la plaza.

Llevame a algún centro infantil que haya en la comunidad, al parque o la plaza.

Enseñame a compartir las cosas con los demás. Pedime y ayudame a recoger los juguetes, aunque yo no tenga ganas de hacerlo. Mostrame, con cariño, lo que puedo y lo que no puedo hacer.

En familia, pónganse de acuerdo para que yo tenga límites claros. No discutan frente a mí.

Sé firme cuando me empeñe en algo que no es adecuado. Haceme comprender sin perder la paciencia.

Dame tiempo para que realice las actividades de todos los días por mí mismo: durante la comida, dame pedazos de galleta, pan o manzana para que intente llevarlos a la boca y comerlos sin ayuda, pero siempre bajo supervisión, por si me atraganto.

Cuando me vista, dejame colaborar metiendo los brazos y piernas en las prendas, intentando subirme el pantalón o quitándome la ropa pequeña. A medida que me ayudás a vestir, nombrá las partes del cuerpo, para que las aprenda. Dejá que participe en las actividades de lavado de manos y cara: frotar mis manos, ayudarte a cerrar la canilla.

Identificá en qué momento del día realizo mis necesidades fisiológicas, y llevame a sentar al bacín, o preguntame si tengo ganas de hacer pipí o cacá; si no, pedí que te avise cuando tenga ganas. Así ayudarás a que deje el pañal.

Jugá conmigo un rato cada día, así me conocerás. Aplaudí mis iniciativas y mostrame nuevos objetos. Juguemos a descubrir sonidos: mostrame figuras o animales de verdad que andan por ahí y preguntame “¿Cómo hace…?”. Ayudame a usar palabras formando frases cortas, aunque no pronuncie correctamente. Cantame canciones acompañadas con gestos para que yo participe.

Si querés saber más sobre esta etapa, te invitamos a leer la versión completa de la guía “¡Upa!” haciendo clic aquí

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